Por Jorge A. López
Bastones de caramelo: Una dulce tradición navideñaDaniel Santacruz
Luis y Roberto García, desde hace 30 años continuaron el negocio familiar, tradición heredada por sus sus tíos para la elaboración de bastones de caramelo. | FOTOS: JORGE LÓPEZ
HERMOSILLO, Sonora.- Una tradición familiar de más de 90 años se mantiene viva gracias a los hermanos Luis y Roberto García Hernández, quienes heredaron la receta de sus antepasados para fabricar bastones de caramelo artesanales sabor menta.
¿Quién no recuerda los tradicionales caramelos que se ofrecen a la venta en casi todos los puestos, mercados, cruceros y comercios de Hermosillo durante la temporada navideña? Pues es gracias a los hermanos García Hernández que los hermosillenses disfrutan de esta deliciosa golosina.
Desde hace 30 años, Luis y Roberto decidieron continuar con la tradición heredada por sus tíos maternos, de quienes aprendieron todos los secretos para elaborar este dulce tan solicitado y representativo en la celebración de la Navidad.
Roberto, quien tiene 63 años, recordó que cuando apenas tenía 6 años, curioseaba en la dulcería de sus tíos Roberto y Miguel Hernández Gil-Samaniego, ubicada en la colonia Modelo, donde se preparaban los dulces y caramelos desde la década de 1930.
Aunque al principio no lo dejaban participar, poco a poco empezó a hacer cosas sencillas.
“Y así me fui involucrando”, recordó, “hasta que en una ocasión, ya trabajando con ellos y sin saber que me iban a pagar, terminamos de trabajar y me dijeron: ‘Toma Roberto, aquí está tu paga’”.
“Para mí fue una maravilla”, expresó, porque yo me estaba divirtiendo y estaba ganando”.
Para Luis, el mayor de los hermanos, la situación no fue muy distinta, pues mencionó que cuando empezó a trabajar en la fábrica de dulces de sus tíos, primero aprendió a empacar los dulces con el papel celofán.
“Viendo todo el proceso fuimos aprendiendo, después a jalar en el gancho y con el tiempo fuimos aprendiendo lo demás. Mis tíos nos enseñaron a sacar la tira (de caramelo) y todo, poco a poquito”, mencionó.
Pero lo más importante del aprendizaje fue el darle el punto exacto al dulce hecho a base de azúcar blanca, saborizante y colores vegetales, un secreto que sólo saben los hermanos García Hernández, pues son los únicos fabricantes en Hermosillo de este tipo de golosina.
Para mí es un orgullo hacer esto, porque yo desde que tenía 7 años le decía a mi tío que me hiciera dulces para irlos a vender y me mandaba a Zazueta a comprar 5 kilos de piloncillo y me hacía melcocha o me hacía chicloso, y en vez de comprarme una cajita de chicles, me preparaba los propios dulces para vender”.
Los bastones de caramelo son elaborados artesanalmente, sin apoyo de maquinaria y eso los hace únicos a diferencia de otros caramelos que se ofrecen en el mercado, además de que conservan la receta secreta familiar.
Luis y Roberto García Hernández se mantienen firmes en la idea de no usar mezcladoras eléctricas para ligar el azúcar hasta conseguir el punto exacto del caramelo.
Nosotros ligamos con cremor tártaro y dicen los demás dulceros que ligar con cremor tártaro es muy difícil, por eso también nadie hace ese tipo de dulces. Todo eso nos enseñaron mis tíos y lo aprendimos, gracias a Dios.
“Desde que mi tío Miguel ya no pudo trabajar, estamos en esto y pasamos a hacerlo por nuestra cuenta porque mis tíos ya no pudieron, hace 30 años”, indicó Luis.
Roberto y Miguel Hernández, además de bastones navideños, preparaban paletas, pepitorias, chiclosos, dulces a base de piloncillo, garapiñados, entre otros, mismos que distribuían en la mayoría de los comercios de Hermosillo y otros municipios de Sonora.
Además del hermoso recuerdo de su infancia y juventud, y del proceso de elaboración de los caramelos, los tíos de Luis y Roberto les heredaron las mesas en las que originalmente se preparaban los dulces desde hace 90 años y conservan una de ellas.
Después de abrir su propio negocio, los hermanos García Hernández fueron supervisados por su tío Miguel para asegurarse que dieran el punto exacto de los dulces y que se conservara la originalidad de fabricarlos artesanalmente.
A tres décadas de estar al mando del negocio familiar, Luis y Roberto han involucrado a más miembros de la familia, como dos de sus hijos y un sobrino, quienes desde hace cuatro temporadas han estado apoyando en el proceso.
Tan sólo en octubre realizaron 8 mil piezas, cifra similar a la que realizan cada mes, incluyendo diciembre, pues aseguran les ha tocado elaborar bastones en plena Nochebuena.
Antes trabajábamos las 24 horas, cuando teníamos que hacer 3 mil caramelos diarios, pero había muchos empleados, ahora nomás somos mi hermanos y yo, hacemos menos cantidad, como 8 mil al mes”, reveló Roberto.
La distribución es sólo en los comercios de Hermosillo, pero años atrás los fabricantes de dulces repartían en varios municipios de Sonora.
Algunos de ellos son Benjamín Hill, Santa Ana, Ímuris, Nogales, Magdalena, Cananea, Agua Prieta, Navojoa, Ciudad Obregón, Huatabampo, entre otros.
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